Ella era rete guapa, pero hay harta niña linda, esta además, tenía tooooda la onda. Y topose una mañana con un bombón. Si. Era guapo, tenía cuerpazo, y obvio era duuuuulce. Obviamente, el señor no podía vivir aquí, era del norte y vivía en Europa haciendo quiensabequeporquenoimportaba. Tras un jueves de esos que nos encantan a los publicistas, ella amaneció con el bombón en sus brazos. El se fue al norte y ella lo dejó ir. Ella se quedó ilusionada, pero como buena vieja del siglo XXI fingió que le valía madres, hasta que un día, esa herramienta del demonio que es el messenger, se le apareció con una ventanita:
bombón: qué haces?
chica con onda: nada la verdad, me aburro.
bombón: pues vente a aburrirte al norte.
Y se fue, pasaron un fin de semana digno de lunamieleros de película palomera. Se ríeron, se conectaron, se besaron y supieron que esto era algo. Una noche decidieron muertos de hambre, ir a comer un hocho al OXXO, otra fueron a una fiesta, pero en realidad se quedaron buscándose y encontrándose en un cuarto de hotel. El era adorable, tierno, listo, ni una gota de ironía o sarcasmo corría por sus venas. Y así regresó ella. Con la ilusión de que el bombón norteño regresaría a la ciudad a visitarla, de planear vacaciones en Europa hasta de regresar al norte por más aburrido que fuera. La felicidad.
Un día pasó. Dos. Y el bombón no aparecía. En el tercero ella se acercó al messenger y le escribió:
chica con onda: ayer me cordé de ti.
bombón: por qué preciosa?
(ella estaba a un click de comprar un boleto al norte)
chica con onda: Por que comí un hotdog en el OXXO.
bombón: Y por qué te acordaste de mi, por la salchicha golosa?!
No tengo nada más que decir al respecto. The evil twin, ladies and gentlemen!
Llorando
Hace 8 años